Ésta es una historia de nuestros tiempos. O para ser más exactos, fragmentos de una historia de nuestros tiempos. Trozos de vida retratando el drama que mucha gente de mi generación vive, ha vivido o va a vivir. Una historia que en la era de la globalización, los videochats y Facebook es necesario volver a explicar: el amor en la distancia. Fragmentos de un amor fragmentado.

 

Cuando hace tres años abandoné Barcelona para vivir en Los Ángeles tuve que pasar por la dura experiencia de estar lejos de la gente que quiero. No obstante, tuve la suerte de poder compartir el proceso con amigos que, o bien habían pasado o estaban pasando por lo mismo.  Poco a poco, estas historias fueron sedimentando en mi cabeza y convirtiéndose en los personajes de Alexandra y Sergio, como una especie de encarnación de las dudas e incertidumbres, la incomunicación, la dificultad por el sacrificio y la desorientación de una generación en plena crisis.

 

Para Sergio, Álex es el final de un largo camino que ha tenido un final feliz. Álex, en cambio, necesita un compañero de viaje en el continuo navegar por la vida que nunca se puede detener. Álex-Ulises se repite a sí misma que necesita de una Ítaca, pero lo que realmente le interesa es el viaje. Sergio-Penélope espera pacientemente que Álex se canse de aventuras y quiera volver a disfrutar de su reino, sin darse cuenta que lo que le enamora de ella es precisamente lo

que no les permitirá envejecer juntos. Esta no quiere ser una película de buenos y malos,  sino más bien una radiografía sobre cómo con las más buenas intenciones podemos acabar hiriendo profundamente a los que más queremos.  ¿Qué hacer con el amor todavía vivo de una relación que no puede evitar hundirse? ¿Cómo asumir que

una relación no se sostiene sólo con amor?

 

Esta película también quiere investigar cómo la tecnología que nos permite una comunicación instantánea con la otra parte del mundo, implica el nacimiento de una nueva forma de relacionarse. Por primera vez las mismas herramientas básicas del cine, la cámara y la pantalla (cámara web y pantalla de ordenador) posibilitan no sólo una forma de retratar el mundo, sinó una forma de comunicarnos entre nosotros. El cine se instala entre nosotros.  El fuera de campo y la puesta en escena dejan el campo de la teoría de la imagen para transformarse en elementos de la vida cotidiana: ¿qué pasa más allá de los límites de la pantalla? ¿Cómo me presento a mí mismo para que el otro vea lo que yo quiero de mí? Lo que parecía la herramienta perfecta para la comunicación revela sus demonios: no es lo mismo estar delante de alguien que estar delante de la imagen de alguien. Aún hoy el amor habla con el idioma de los dos sentidos más ignorados: el olfacto y el tacto. Bajo el reinado de internet, el amor de Sergio y Álex está obligado a mantenerse en silencio. 

 

Pero nuestra intención es hacer esta reflexión sobre el medio, creando la sensación de ser testimonios de la vida que se desarrolla tal cual delante de la pantalla. No queremos explorar esta nueva forma de relacionarnos desde premisas intelectuales, sino a través de momentos reveladores, tratando de de capturar ese instante efímero que es capaz de transportar a la audiencia a una experiencia visceral. Investigar, diseccionar, perseguir para encontrar lo que Emily Dickson describía tan bien:  

 

Surgeons must be very careful                     Els cirurgianos han de tener mucho cuidado

When they take the knife!                              ¡Al coger el cuchillo!

Under their fine incisions                               Bajo sus delicadas incisiones

                  Stirs the Culprit – Life!                                       Se encuentra el Culpable – ¡La vida! 

 

NOTA DEL DIRECTOR

10.000KM

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